
El metro es un gran medio de transporte y el de nuestra mega-orbe no es la excepción, ya que después del de Tokio, es el sistema de transporte que más gente mueve en el mundo. Sin embargo, viajando a diario en él, continuamente me encuentro con conductas que definitivamente no van de acuerdo con el civismo y la lógica, y que con pequeñas modificaciones en nuestras conductas podemos mejorar de gran manera el flujo de este medio. Orgulloso de esta magnifica obra de la ingeniería francesa, comparto este decálogo para una mejor experiencia en el subsuelo metropolitano del Distrito Federal.
- Comprarás la tarjeta de plástico: Además de agilizar el proceso de entrada por los torniquetes, estarás ayudando a la madre naturaleza no utilizando boletos hechos de papel /carton.
- Respetarás al metro-usuario del sexo opuesto: El hecho de que las mujeres y los niños viajen en vagones separados en horas pico se debe al instinto animal de algunos sujetos que creen que porque tienen manos, tienen derecho a tocar lo que no les es permitido. Hombres: autocontrol y evolución. Mujeres: Si esto les sucede, no duden en gritar con todas sus fuerzas y manifestar su disconformidad agresivamente; esto no puede pasar impune.
- Optimicemos las escaleras eléctricas: Esto no es una ciencia compleja; en muchos países se maneja que los que quieran ir parados en las escaleras permanezcan por la derecha y los que quieran avanzar vayan por la izquierda. Lo creas o no, esto funciona muy bien y no representa un gran esfuerzo, es puro sentido común (de comunidad).
- Optimicemos las subidas y bajadas en estaciones de alto tráfico: Tarde o temprano te subirás al metro, así que no compliques la situación más de lo que ya está. La materia no puede atravesar materia así que si estas parado en medio de la puerta, los que van a bajar chocarán contigo y se hará un desorden e incluso se corre el riesgo de un conato. Es muy sencillo, espera a un lado y deja que bajen todos los que tienen que bajar; esto facilitará tu ingreso y te ahorrará la energía que aplicas en forzar tu entrada de manera estúpida y violenta.
- No robarás: Ni en el metro ni donde sea, robar es una mierda, pero en el metro esto es una máxima que tiene un peso específico.
- Leerás: El leer te ayuda a estructurar el pensamiento, ya que lo haces de manera lineal y sigues un argumento estructurado. Lo que elijas leer es es tu problema, pero ampliamente te recomiendo evitar la literatura amarillista, que no tiene ni pies ni cabeza y solamente enajena mentes. A las autoridades: ¿Qué pasó con el programa “para leer de boleto en el metro”? Una grandísima idea en el olvido.
- Cooperarás con la gente del subsuelo: No todos tenemos la misma suerte y sea por la razón que sea, en nuestro metro tenemos una enorme cantidad de gente que vende cosas o pide ayuda económica. Podemos decir que el dar dinero es contraproducente, pero mientras no los adoptemos, el aflojar unas monedas de vez en cuando no nos cuesta nada. A veces puedes encontrar productos muy buenos, como equipo para coser, lectura interesante, lámparas, plumas, etc, y a los que mendigan, pues tambien puedes abonar una sonrisa a la moneda, rara vez reciben una y soy testigo de que las aprecian.
- Cederás el asiento al metro-usuario que más lo necesite: Si estás fuerte, sano y no estás cansado, no te cuesta nada ir de pie; sobre todo en horas de alto tráfico, en las cuales tarde o temprano se subirá alguien que necesite más el asiento.
- Respetarás las instalaciones: Me vale madres si tienes una firma graffitera o si amas a fulana o a sutano; ¡No rayes el metro! Hay otras miles de formas de expresarse sin vandalizar. También evita tirar basura en las vías, ésta atrae ratas y enfermedades.
- Conviértete en un metro usuario saludable: Al mismo tiempo de que ayudas al problema de las escaleras eléctricas, es una muy buena forma de activar el cuerpo y perder un poco de peso... ¡¡Sube y baja por las escaleras normales!! Que pena ser el país más marrano del mundo; menos gordos = menos calor + mayor espacio y comodidad.

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